Educar en la diversidad: concepto de aprendizaje

Educar en la diversidad: concepto de aprendizaje

¿Qué sabemos sobre el aprendizaje?

1. El aprendizaje es activo. El aprendizaje es un proceso activo que se produce como consecuencia de procesos internos o de actividad mental constructiva del sujeto; alguien más nos puede enseñar pero nadie puede aprender por nosotros. El aprendizaje de nuevos contenidos implica una serie de procesos como seleccionar información, establecer relaciones, deducir, inducir, etc. Aprender desde este punto de vista significa que se produzca un cambio no sólo en cuanto a la información o conocimientos que se tienen sobre un aspecto de la realidad, sino también en las posibilidades de seguir aprendiendo.

2. El aprendizaje es algo individual. Aprender no es copiar la realidad o la información externa sin modificarla sino hacer una representación personal y única de dicha realidad. Esta representación no se realiza en el vacío, sino a partir de los conocimientos previos, experiencias y motivaciones de cada persona, lo que hace que el proceso de aprendizaje sea único e irrepetible en cada caso. Aprender, por tanto, implica atribuir sentido y construir significados acerca del nuevo contenido objeto de aprendizaje estableciendo relaciones entre dicho contenido y lo que ya sabemos. Esta construcción personal de significados (o reconstrucción desde el punto de vista social) se realiza sobre la base de los significados que se han construido previamente. Aún si un grupo de niños o de adultos fuese sometido a una misma experiencia, el aprendizaje sería diferente para cada individuo. Esto se debe a que cada persona, niño o adulto, incorpora a cada situación una combinación singular de experiencias previas

3. El aprendizaje es un proceso social. Si bien el aprendizaje es un proceso interno e individual este se produce gracias a los procesos de interacción social con otras personas, ya sean adultos o iguales. Para Vygostky, todas las funciones psicológicas superiores aparecen primero en el plano de la interacción social o interpsicológico que se establece entre el niño y los distintos agentes educativos y, después pasan al plano individual o intrapsicológico. Es decir, lo que el niño puede hacer en un primer momento con la ayuda de otros, a través de la interacción social, después es capaz de hacerlo por sí solo. La zona que se sitúa entre lo que el alumno es capaz de hacer con la ayuda de otros y lo que puede hacer por si mismo se denomina zona de desarrollo próximo. La educación debe intervenir en la zona de desarrollo próximo, en aquellas actividades que el alumno todavía no es capaz de hacer por sí sólo, pero podría llegar a realizar sí recibe las ayudas necesarias. La naturaleza social del aprendizaje se refleja en que muchos aprendizajes se realizan en grupos. Compartir el aprendizaje con otros puede ser estimulante y muy enriquecedor.

4. El aprendizaje significa cambio. Aprender de forma significativa implica modificar los esquemas previos en función de una nueva idea, hecho o información para llegar a una nueva conceptualización más amplia y rica en matices y más adecuada desde el punto de vista científico. Para que esto ocurra, es preciso que la nueva información o experiencia provoque un conflicto o desequilibrio en los conocimientos y esquemas que ya poseemos, de forma que obligue a revisarlos y modificarlos, desechando datos, matizando, ampliando, etc. Si los nuevos contenidos están excesivamente alejados de los conocimientos o esquemas previos o, por el contrario, son ya conocidos no se modificarán los conocimientos anteriores. El cambio de esquemas previos implica, por tanto, un proceso de equilibrio inicial-desequilibrio-reequilibrio posterior. En chino, el signo escrito para expresar el cambio es una combinación de dos signos que significan dolor y oportunidad. Como adultos nos incumbe la responsabilidad de que el equilibrio entre ambos aspectos sea asequible para cada niño. Para nosotros, el aprendizaje también puede significar cambios dolorosos. En algunas ocasiones tenemos que desprendernos de convicciones profundamente arraigadas. El desafío del cambio mediante el aprendizaje puede experimentarse como algo estimulante o intimidante. A menudo es ambas cosas.

5. El aprendizaje nunca es completo. El aprendizaje significativo es por definición un aprendizaje comprensivo y relacionado y, a diferencia del aprendizaje mecánico y repetitivo nunca está acabado, sino que es susceptible de diferentes niveles de profundización. Aún siendo adultos nuestra comprensión continúa desarrollándose a medida que vamos confrontando nuestras nuevas ideas con nuestros conocimientos previos; las viejas ideas pueden cambiarse a la luz de nuevas experiencias. De ahí la sensación de que cuanto más sabemos sobre un tema más conscientes somos de lo que nos queda por aprender.

6. El aprendizaje puede ser grato. Esto es algo de lo que muchos adultos dudan seriamente cuando recuerdan sus años escolares. El aprendizaje puede ser difícil pero grato al mismo tiempo. Aún cometer errores puede ser estimulante ¿cuántas veces se cae uno cuando aprende a andar en bicicleta?. Hay que tener en cuenta que de los errores también se aprende. Los aspectos afectivos y emocionales tienen una gran influencia en el aprendizaje. La predisposición favorable para aprender y la autoestima son condiciones esenciales para construir aprendizajes significativos. Si los alumnos se sienten queridos y valorados y sí las situaciones de enseñanza son placenteras será más fácil que tengan una predisposición favorable para aprender.

Fuente | Educar en la diversidad en los países del MERCOSUR, UNESCO

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