Kamishibai: una antigua y hermosa forma de narrar

Kamishibai: una antigua y hermosa forma de narrar

Kamishibai, significa “teatro de papel” y es una antigua técnica para narrar historias, originaria de Japón. Se apoya en el uso de un teatrino o teatrillo, que es una especie de bastidor de madera, que simula el frontis del escenario de un teatro. Es pequeño y liviano y tiene una ranura especialmente diseñada para insertar un set de láminas con dibujos, las cuales son presentadas a la audiencia. Generalmente, en la parte posterior de estas láminas va escrita la historia, la que avanza a medida que el narrador va pasándolas.

Debe ser ubicado sobre una superficie estable de mediana altura, como una mesa o escritorio. Esta forma de contar cuentos proviene de una práctica originada alrededor del siglo XII en templos budistas japoneses. Ya entrado el siglo XX se popularizó como recurso para iniciar a niñas y niños pequeños en el mundo de la literatura y fomentar la lectura, la escritura, el desarrollo del lenguaje y la narración oral.

La narración en el kamishibai

Los textos deben ser adecuados al nivel de comprensión y los temas de interés de la audiencia, pero se sugiere que las narraciones sean relativamente sencillas, de manera de evitar confusiones y pérdida de interés en la actividad.

Una historia de kamishibai para educación parvularia y primeros años de educación básica debe tener no más de doce episodios, cada uno ilustrado. También, pocos personajes para no interferir con el desarrollo lineal de la historia.

Para las primeras experiencias se sugiere utilizar los textos que acompañan al teatrino (El rey mocho, Conejo y sombrero y La otra orilla). Más adelante, se pueden adaptar historias a partir de otros textos que se consideren pertinentes, promoviendo la participación de los grupos en temas de ilustración y otros.

Preparación del mediador o mediadora

• Seleccione un texto pertinente a las características del grupo y léalo en silencio, para familiarizarse especialmente con el contenido y las imágenes.
• Practique una lectura en voz alta para ensayar la proyección adecuada de la voz, pues cuando el narrador se ubica detrás del teatrino, este actúa como biombo. La voz se debe proyectar hacia arriba.
• Ordene las láminas en orden correlativo cada vez que va a contar el cuento.
• Practique la manipulación del teatrino y el paso de las láminas, de manera que la narración o lectura sea fluida y no interfiera con la concentración de los espectadores.
• Busque un espacio adecuado para instalar el teatrino y vea que no haya elementos distractores de la atención.

Con los niños: antes, durante y después de la lectura

• Invite a niños y niñas a ubicarse de manera cómoda para escuchar el cuento, y con buena visión del teatrino.
• Presente el título de la historia, nombre del autor(a) y del ilustrador(a) antes de empezar el relato.
• Favorezca un ambiente acogedor, que promueva la atención y la expectación. Para esto puede pedir a una pareja que abra las puertas del teatrino.
• Ubíquese al lado o detrás del teatrino al comenzar la lectura o la narración. Es recomendable que el tiempo de exposición de cada lámina sea de alrededor de 15 segundos, dependiendo también del ritmo del relato.
• Realice la narración o la lectura de manera fluida y expresiva, con pausas y silencios para captar la atención.
• Finalice la narración utilizando algún recurso que indique que la historia ha concluido. Por ejemplo, otra pareja puede cerrar las puertas del teatrino.
• Al terminar la lectura, anime a niños y niñas a comentar el cuento escuchado.

Adaptar cuentos e historias

Dado que esta actividad une lectura, escritura, comunicación oral, arte, imaginación, y encuentra sus materiales en la bibliotecas de aula, puede realizarse con cierta periodicidad. Es muy positivo involucrar a niñas y niños en el proceso, quienes expanden sus procesos de aprendizaje al crear e ilustrar sus propias historias, al trabajar de manera individual o en grupo, con apoyo de quien hace la mediación. Esta actividad puede realizarse durante varias sesiones.

En general, la adaptación resulta mejor cuando los textos tienen varios episodios, pocos personajes, argumento claro. Identificados los episodios clave que permitan una buena narración, se deciden las ilustraciones.

Se sugiere ensayar a partir de borradores. El kamishibai es un recurso ideal para recuperar la tradición de contar cuentos de un modo innovador, ya que combina de forma muy atractiva el aspecto visual con la narración oral, pudiendo adaptarse al ritmo de la realidad del curso.

Fuente | Conversemos: La Lectura, una práctica social que se inicia formalmente en la Escuela

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